Tardes de domingo

Hace unos veinte años, año arriba, año abajo, mi vecina, que era de mi edad y aun así era más alta y más grande que yo, me dio una sudadera que ya no usaba: una sudadera roja con un a gra H blanca y unos palos de hockey cruzándose en la parte delantera. Me estaba grande, me sobraban varios centímetros de mangas y por abajo me llegaba hacia media nalga… era enorme y por ello no quería ponérmela para salir a la calle, no fuera que me hiciera más pequeña de lo que ya era.

No se cómo pero acabé usándola siempre que por algún motivo u otro me sentía mal… me la ponía y podía doblar las rodillas y casi meterme entera dentro, a base de hacerlo la sudadera se agrandó, pero nunca llegó a romperse. Aún la tengo, hemos sobrevivido juntas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Inspiraciones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s